En el Día Mundial Contra el Cáncer, la Reina Letizia lideró un llamado urgente a transformar la atención oncológica, instando a las comunidades autónomas a implementar planes de humanización. Este enfoque integral busca trascender el mero tratamiento médico, incorporando apoyo psicológico, social, funcional, legal y nutricional para pacientes y sus allegados. La iniciativa subraya la importancia de considerar al individuo en su totalidad, con necesidades dinámicas que requieren una respuesta compasiva y coordinada del sistema de salud. La Asociación Española Contra el Cáncer (AECC) es pionera en este modelo, ofreciendo servicios gratuitos y promoviendo la participación activa de los pacientes en el diseño de su atención.
La Reina Letizia Impulsa la Humanización en la Lucha contra el Cáncer en España
El 5 de febrero de 2026, la Reina Letizia, en su papel de Presidenta de Honor de la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC), presidió el acto conmemorativo del Día Mundial Contra el Cáncer, un evento crucial que reunió a pacientes, familiares y profesionales de la salud. En este significativo encuentro, celebrado en un foro de gran relevancia, la monarca destacó la imperiosa necesidad de humanizar los tratamientos oncológicos, marcando un hito en la conversación pública sobre la atención al cáncer en España y Europa. Su Majestad exhortó a las administraciones regionales a adoptar y desarrollar políticas de humanización que trasciendan la mera intervención médica, buscando una aproximación holística que contemple las esferas emocional, social y funcional de cada individuo. Este modelo propuesto no solo busca curar la enfermedad, sino también ofrecer un soporte integral que acompañe al paciente y a su círculo cercano a lo largo de todo el proceso, desde el diagnóstico hasta la recuperación.
El evento contó con testimonios conmovedores que ilustraron la urgencia de esta humanización. Carolina Martín, una destacada exjugadora de baloncesto y superviviente de cáncer de mama, compartió su experiencia, enfatizando que el cuidado integral, al que denominó "la medicina que no se ve", fue fundamental en su recuperación. Martín resaltó el papel crucial del ejercicio físico para mitigar los efectos secundarios de tratamientos como la quimioterapia y la radioterapia, revelando cómo el soporte más allá de lo clínico es vital para navegar la incertidumbre del diagnóstico. Por su parte, Mayte García, empresaria y madre de un niño que ha luchado contra el cáncer, hizo un emotivo llamado a establecer entornos asistenciales más humanos, accesibles y empáticos para pacientes y familias. Ramón Reyes, presidente de la AECC, reforzó estas peticiones, urgiendo a las administraciones públicas a integrar equipos multidisciplinarios y atención psicosocial dentro de la oferta de servicios sanitarios, consolidando así una oncología que cuide tanto el cuerpo como el espíritu.
La AECC, actuando como un faro de esperanza y un modelo a seguir, ha delineado un programa de humanización fundamentado en cuatro pilares esenciales: la atención integral al paciente, su autonomía y participación activa, la creación de nuevos entornos asistenciales y el bienestar y formación continua de los profesionales sanitarios. En 2025, la asociación ya había brindado apoyo psicológico a más de 57.600 personas, social a 33.000, fisioterapia a 10.300 y nutrición a 6.000, todos ellos servicios gratuitos. Con la ambición de ampliar su oferta a logopedia, actividades grupales y asesoramiento jurídico-laboral, la AECC demuestra que la humanización no es un añadido, sino un componente indispensable de una atención oncológica de calidad. Se ha subrayado la necesidad de que los pacientes sean participantes activos en su tratamiento, recibiendo información clara y completa, y la creación de la "Red de Pacientes con Voz" es un testimonio de este compromiso.
La humanización del tratamiento oncológico emerge como una prioridad ineludible, un recordatorio de que, más allá de la enfermedad, hay una persona que necesita ser vista, escuchada y apoyada en su totalidad. Este enfoque no solo mejora la calidad de vida de los pacientes, sino que también fortalece el sistema de salud en su conjunto, promoviendo una cultura de empatía y cuidado integral.